domingo, 16 de marzo de 2014

La Cajita Embaucadora

La Cajita Embaucadora - Cuentos Cortos ReflexivosSon las cuatro de la mañana en aquel mini emporio habitacional de tercera clase, y Susi no puede dormir, se revuelve entre las molestas sábanas de su cama, intenta contabilizar ovejas en su pensamiento, pero pierde siempre la secuencia, a esas horas, las matemáticas básicas simplemente no se le dan. El tic-tac del reloj marca el ritmo del tiempo, Susana se mueve de un lado a otro, el blando  colchón pareciera estar fabricado con elementos extraídos del subsuelo: cal, arena y cemento. Por más que intenta insertar cómodamente su cuerpo en aquel rectángulo de tela y resortes, no puede lograrlo, deja caer en su rostro la almohada, patea las cobijas y decide por fin, levantarse al baño, con esta, es la cuarta vez que lo hace.

Al salir del sanitario y conducirse por el pasillo que da a la sala del pequeño departamento, se detiene en el espejo, mira sus marcadas ojeras,  se queda atónita mirando el demacrado reflejo, corta su concentración y como autómata se dirige a la ventana de aquel segundo piso, corre con sumo cuidado la cortina y asoma el ojo derecho por el hueco. Afuera uno de los vecinos: Mario, sigue el reventón con sus amigos y familiares, ha tirado la casa por la ventana, Susi no entiende porque, ayer fue día de San Francisco de  Asís y ninguno de sus allegados tiene ese nombre.

Sus ojos abiertos parece que se nublan y se ve ella misma tomando el teléfono, hablando con las autoridades para denunciar el robo del que ha sido víctima, su calma, su tranquilidad, su sueño, tienen un valor y esa noche como muchas otras, le han sido arrebatados, hurtados, violentados. La semana pasada las autoridades anunciaron un programa de seguridad llamado retumbantemente: “Cero Tolerancia” y se jactaron de hacerlo frente a Fedatarios Públicos, prensa, radio y televisión estuvieron presentes y atestiguaron como los mandatarios de todos los niveles estamparon su rúbrica, sonrieron para la foto y estrecharon mutuamente sus manos en señal de compromiso y beneplácito; sin embargo, no es la primera vez que lo hacen y tampoco es algo nuevo, que los actos borran las palabras que se estampan en papel. Un grito de “ajuaaaa”  que retumba en el callejón, desincorpora  a la jovencita de sus “inverosímiles pensamientos”.

Desde que el vecino incomodo se incorporó a la “civilidad” política de la localidad, rara vez se le ve trabajar, siempre camina como pavo real, no suelta su radio y al hablar por celular deambula por las aceras del Fraccionamiento, alzando exageradamente la voz, presumiendo reuniones, posfechando Comisiones y discutiendo sobre algún proyecto o iniciativa de Ley. Por platicas vecinales, Susana se ha enterado que ocupa un puesto como Regidor en la Administración Actual del Municipio,  se sabe también que solo tiene la secundaria terminada y que truncó el bachillerato porque su “mente no le dio para más”,  igual se dice que fue un tío de su esposa el que lo acomodó con “palancas” en la Regiduría, ha escuchado que pretende lanzarse como candidato a Diputado Local por uno de los partidos políticos más longevos del país. –Lo más probable es que gane y que como siempre, sigan raspándole al erario, el dinero que debiera ser destinado para crear la infraestructura que permita el desarrollo de este “abollado País” – Reflexiona molesta Susi al tiempo que se sienta en la sala y enciende el televisor-

Para variar, a  esas horas, esta a todo lo que da el bombardeo constante del Órgano Encargado de los Procesos Electorales con sus correspondientes “Exagheroismos” de lo que representa para la República, de su marcada importancia para la vida de todos los ciudadanos, se dan aires de relevancia desmedida tal vez, para justificar las cantidades exorbitantes de dinero que se le asignan cada año.- “Una mentira repetida muchas veces, llega a convertirse en verdad absoluta, al grado tal de que quien la maquina, llega con el tiempo, a engañarse a sí mismo”.-Piensa la muchacha al tiempo de que cambia de canal.

Un “recalcitrante y estridente” comunicólogo hace su aparición, lógicamente es la repetición del noticiero de la noche anterior. Susana no puede evitar sonreír al verlo, el rostro del informante está tan maquillado que se muestra acartonado, no emite ninguna gesticulación, tal vez con la intención de hacerse pasar por una persona seria y, porque seguramente si lo hiciera, se “le quebraría el rostro”. En la parte inferior de la pantalla una llamativa cinta o banda de letras que corre de izquierda a derecha, permite enterarse de noticias que suceden en diversas partes del mundo, se habla de violencia, personas asesinadas, actividades de altos mandos religiosos y hasta de resultados de deportes que ni siquiera se juegan en la región. – Que raro de que den a conocer los problemas que suceden en otros países y se omita hablar de lo que aquí nos toca vivir todos los días, “la zorra nunca  se ve la cola”.- Habla para sí la joven cuando casi por inercia, presiona por tercera  ocasión la tecla para sintonizar otra señal televisiva.

Toca el turno a las noticias locales por supuesto en retransmisión, esta vez, un alto funcionario estatal que se siente y se cree un gran “estadista” da a conocer que los niveles de violencia han disminuido, argumenta con cifras una recuperación económica plausible y un aumento de miles de empleos en la región. Con un estudiado y ensayado discurso hablado, con voz pausada, bien entonada,  clara y autoritaria ha dejado con la boca abierta a sus entrevistadores, los ha convencido de que todo lo que dice es cierto y ha reducido a cero cualquier posible crítica. 

Seguramente está hablando de otra ciudad, otra entidad y otra nación.- Se muestra enfadada la señorita- y evoca como su Hermano Regino, egresado con honores de la carrera de Ingeniería Electromecánica tuvo que irse de “mojado” al vecino País del Norte porque aquí nunca encontró trabajo. También recuerda el trago amargo que pasó cuando los jefes de la Secretaria de Energía se rieron de el porqué les  solicitó un apoyo con la intención de llevar a cabo un proyecto que permitiera reducir los costos, mejorar y automatizar la generación de electricidad no contaminante. –Estúpidos- refunfuña mentalmente y se reconforta concluyendo-: pero gracias a eso logró acomodarse en una empresa Alemana y hace 5 años el Gobierno del “gigante europeo” lo condecoró con el “Premio Carlomagno” y a la vez,  le otorgaron la ciudadanía por sus excelentes resultados  y aciertos en la generación de “Energía Limpia”.

 Son casi las seis de la mañana, afuera, el barullo ha llegado a su fin, como en “automático”, Susi, sintoniza el último de los canales y como decía en tono de broma su padre: “pa´amolarla de acabar”, vuelve a la carga el Máximo Órgano Electoral con canciones y regaños, comerciales “ñoños” y repetitivos insistiendo que debemos ponernos al día con ellos, que seamos participativos y que “exijamos”  nuestros derechos ciudadanos. ¡Y bien!, la programación pseudo entretenida, ha llegado a su fin, más que dar sueño, da risa y alimenta el desconsuelo.- Piensa la chica mientras bosteza y decide poner en “off” a “la cajita embaucadora”.

Historia Original  Compartida por  Su Autor: Juan Sainz; Todos Los Derechos Reservados © 2014

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sábado, 8 de marzo de 2014

El Valor De La Palabra

El Valor De La Palabra - Relatos Cortos ReflexivosMirar a Don Elpidio Covarrubias era como echar un vistazo por la ventana del tiempo, con  casi 100 años cumplidos representaba un “costal lleno” de historias y experiencias por escuchar. A pesar de su edad avanzada, era sorprendente ver como sus facultades para recordar y dialogar se mostraban con gran lucidez. Lógicamente el largo periodo vivido le había provocado notables secuelas: una cara “cortada” por las arrugas, unos lánguidos brazos y una notable cantidad de pecas en su rostro y manos.  Para trasladarse de un lugar a otro, su estructura corporal se auxiliaba de un bordón de madera con grabados rústicos en su tallado.

Don Elpidio en su tiempo fue un rico hacendado, “amo y señor” del Valle de Olmos, excelente ganadero y comerciante de primera. Después, tras un escritorio artesanal de madera, sentado en una silla igualmente burda, tapizada únicamente con dos pliegos de cuero curtido de res, despachaba desde una de las ciudades fronterizas más grandes e importantes de México. Su vestimenta, ponía de manifiesto su nostalgia por los buenos tiempos: Pantalón en tela de “fina caída” marca “Wrangler”, botas de piel de carnero de horma pronunciada y de tacón recto de madera, camisa vaquera manga larga de botones nacarados de presión diseñada en colores discretos con líneas verticales y horizontales entrecruzadas, cinto de vaqueta con una hebilla en forma de “cabeza de vaca” confeccionada en plata y por último y lo más importante, un fino sombrero tejana “Stetson” de color gris oscuro.

La oficina central de operaciones del señor Covarrubias, está situada dentro de un centro comercial obviamente de su propiedad, el cual lleva por nombre: “Plaza Baluarte” y cuenta con cuarenta locales comerciales para su renta y dispone de un estacionamiento propio con capacidad para trescientos veinte autos debidamente estacionados. Uno de los bancos más importantes del país ocupa el espacio equivalente a ocho locales, y los treinta y dos restantes están alquilados por personas que se dedican a diversos giros comerciales y de servicio.

Además de Plaza Baluarte, Don Elpidio construyó otros cinco centros comerciales y numerosas casas habitación para su arrendamiento, dichas construcciones están ubicadas estratégicamente en diversos puntos cardinales del núcleo urbano, eso lo convirtió  en una persona potentada en bienes raíces con la capacidad de vivir cómodamente. Vanessa la menor de sus hijas, actualmente funge como “brazo derecho”  del corporativo y es posiblemente la que heredará gran parte de los bienes en cuestión. El Señor Covarrubias le fue entregando paulatinamente  la administración de sus negocios a Vanessa pero había  algo en la operatividad, que nunca terminó  por convencerlo.

Platicar con el Señor Covarrubias era un deleite, fue para mí, una persona sumamente respetuosa, fina y seria, su paso por esta vida lo dotó de una gran humildad, de sobresalientes valores y buenas costumbres, lamentablemente como dijo él, el mundo ha cambiado tanto y muchas de esas virtudes se han ido perdiendo.  

En una ocasión Don Elpidio me invitó “telefónicamente” a tomar una taza de café en su oficina, argumentó que tenía ganas de platicar con alguien que no fuera de su familia o de su trabajo. Me apersoné a las ocho de la mañana y lo esperé en la sala de recepción, hojeando una antigua revista de espectáculos; aproximadamente diez minutos después, arribo el “Señor” con una sonrisa y una breve disculpa por su retardo, posteriormente, pasamos a su despacho y le ordenó a su asistente que nos hiciera el favor de servirnos dos tazas de café. El suave y rico aroma inundó aquel recinto, la decoración vaquera de la estancia  hizo que recordara los escenarios que solo había visto en las películas protagonizadas por “John Wayne y Clint Eastwood”. Unos ostentosos “cuernos llaves” de toro sobresalían de lado izquierdo colgados en la pared, en el muro del fondo, resaltaba un hermoso óleo en lienzo enmarcado en pliegos de madera oscura, cuya pintura daba vida a la temática de los ranchos ganaderos de los años mozos del Señor Covarrubias.

Todo este decorado que vez aquí - empezó a contar Don Elpidio-  forma parte de mi existencia,  este pequeño despacho me hace imaginar que estoy en mi rancho, cierro los ojos y hasta parece que escucho el mugir del ganado y el tropel de los caballos.  Por razones de mi edad y por ideas de mis hijos tuve que abandonar el campo para trasladarme a esta ciudad, después de invertir en propiedades gran parte de mis ahorros, me convertí en un pudiente arrendador, no me quejo de ello,  pero no es lo que soy.

Hay cosas que me disgustan tanto y no termino por comprender – Continuo Don Elpidio- Todos los días Vanessa me pide que firme un sin número de hojas de los contratos de arrendamiento y el Despacho de Abogados que nos asesora me recomienda siempre que debo exigir a mis inquilinos la firma de un pagaré, el deposito en efectivo o “algo” en especie para que me garanticen el cumplimiento que han adquirido conmigo. 

Yo no entiendo en qué momento ni recuerdo cuales fueron las causas por las que contratamos a este Bufete Jurídico, en mis tiempos no se necesitaba ni un papel, ni una firma mucho menos de abogados que exigieran el cumplimiento de algo a través de los juzgados, bastaba simplemente con que empeñáramos la palabra, por eso “semos hombres”, y como tal debemos de comportarnos. En aquel entonces, el que daba su palabra y no la cumplía se convertía en un individuo indeseable, nadie más trataba con él y por lo mismo, terminaba “autoexiliándose” de cualquier negocio- Sonrió con un dejo de tristeza el Sr. Covarrubias-.

Recuerdo como manejábamos los tratos sin trabas ni oportunismos, uno de mis colegas, “Don Manuel Mendoza” llegó en una ocasión para pedirme ciento ochenta y tres novillos prestados para poder cumplir ese mismo día con un pedido de novecientas cabezas. De inmediato les autorice que metieran los troques a las rampas de los corrales para escoger el ganado y al momento Manuel me dijo: -te los repongo el sábado de la semana que entra cuando me lleguen los animalitos de uno de los ranchos que tengo en el sur-. No te preocupes, le comenté, tu palabra es Ley para mí. Puntualmente y sin queja de mi parte, saldó su compromiso conmigo el día que me lo prometió. Así era de fácil, así era de simple, todas las operaciones las hacíamos basados en el Valor de la Palabra, para eso “semos” hombres- volvió a frasear aquel ganadero de corazón.

Sorbí lo que quedaba de mi café, amablemente me ofreció más pero lo tuve que rechazar por cuestiones de tiempo, estaba tan a gusto que no me di cuenta que el reloj ya marcaba las nueve de la mañana, me despedí de Don Elpidio agradecido por su invitación y con la promesa de volver a platicar con él. 

Al caminar por la banqueta para llegar hasta mi auto, me sentí fortificado, esperanzado,  comprendí que el “Valor de la Palabra” es algo muy preciado y lamentablemente es una cualidad en peligro de extinción. ¿Cuántas veces nos prometemos algo a nosotros mismos  y no nos cumplimos?, eso es solo el principio, posteriormente, terminamos convirtiendo este mal hábito en nuestra forma de vida que traspasa nuestro hogar y nuestro entorno contaminando lo que nos rodea. Tan grave es la situación en la que estamos sumidos, que ahora los candidatos a ocupar algún puesto en el gobierno han optado por firmar sus promesas de campaña ante Notario Público con la intención de atraer votos, como si el propio Notario fuera la máxima autoridad moral en todos los sentidos y que por ende es una garantía el cumplimiento de  la oferta que se expone. El valor de la palabra no está en los textos de la educación básica que se imparte en las escuelas de nuestro país y no creo que alguien siquiera se moleste en proponer que lo incluyan tal vez, porque podría “herir” la sensibilidad de muchos.

La falta de palabra es como un fertilizante para la planta en crecimiento del caos moral y social que alimenta a su vez a los sistemas Capitalistas, donde el no pagar se convierte en un jugoso y rentable negocio para terceras personas, excepto para las partes involucradas. El mundo está convertido prácticamente en una “zona comercial de guerra” de todos contra todos, donde pareciera ser que el no contar con palabra es una virtud más que un defecto. A menudo podemos ver como la gente lejos de sentir vergüenza por esquivar sus responsabilidades, se vanagloria creyendo ser más listos que los demás pero en realidad, terminan engañándose solos.

Por mi parte no pude cumplir la promesa de regresar a dialogar con Don Elpidio Covarrubias, porque desafortunadamente al poco tiempo falleció pero en mi mente, continua viva aquella frase que sobresalía cuando platicó conmigo sobre el “Valor de la Palabra”: “por eso semos hombres” ¿qué no?...

Relato Original  Compartido por  Su Autor: Pablo Aldana; Todos Los Derechos Reservados © 2014

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jueves, 20 de febrero de 2014

La Enseñadora Gráfica

La Enseñadora Gráfica - Cuentos Cortos Para ReflexionarLa señora Eduviges no pudo conciliar el sueño esa noche anterior, sólo había podido dormitar por algunos instantes, la causa de su descontrol era producto de la emoción y la gran alegría que sentía tan sólo al imaginar el volver a mirar de nuevo a su querida hija Cristal después de tanto tiempo de estar ausente, de haberse ido tan lejos y ser un ejemplo de superación para su familia.

En ese momento cantaron los gallos, aún era de madrugada cuando la mujer le dijo a su esposo Epifanio. –Viejo, no puedo dormir, creo que ya es hora de pararnos para preparar todo y darle un buen recibimiento a nuestra hija-. Cómo pasan los años, -expresó el señor de la casa y continuó diciendo- Aun recuerdo, cuando por necesidad de estudio la niña me pidió que la llevara a vivir con tu hermana a “San Pancho” para que estudiara la secundaria, reconozco que me negué, me opuse varias veces pero al final terminé por aceptar y la dejé al cuidado  de “mi comadre” Celia. Quién iba a pensar que nuestra muchacha saliera tan lista y agradecida, después de 15 años regresará triunfadora, yo no entiendo bien de qué se recibió, pero lo que sí sé, es que le va muy bien, ya vez que nos mejoró nuestra casita, me compró mi “tractor” y nos manda cada mes dinero para pagar la “tienda”.
  
Tienes razón viejo, esa niña salió muy inteligente, estoy tan orgullosa de ella, aunque según sé;  ya no vive en “San Pancho”, se fue a una “ciudad grande” a estudiar Prepa, luego la Universidad, así lo menciona en sus últimas cartas, dice que es “Diseñadora Gráfica”, uno ni sabe que es eso pero al parecer trabaja con las computadoras –Nosotros ¿qué vamos a saber de eso verdad Epifanio?- sonrió la señora.

Pos no sabemos Eduviges, pero lo bueno que le va a bien a tu “hija”, que no se olvida de nosotros y apoya a sus hermanos; lo único que no me “entona” es que al parecer pronto va a casarse, a ver si trae al “fulano” para conocerlo y darle “el visto bueno”, ojalá no sea un “bueno para nada”. Vamos a levantarnos para darle una digna bienvenida a nuestra “güerita” e invitar a todo el “rancho” para que sepan que tengo una muchacha muy “rifada y atoradora” –con gran orgullo y emoción- dijo aquel señor.

Ese día en “San Filomeno El Alto” en la casa de los padres de Cristal estaba todo listo para recibirla, el olor a “carnitas y los chicharrones”  era la señal de que algo especial se celebraba en aquel hogar, había bastante comida para ofrecer a todos los vecinos de aquel pueblo, sólo faltaba llegar esa persona que merecía todas las atenciones que se le habían preparado en su honor.

Fabián un “ex mojado” había llegado hacía unos días al pueblo por invitación de su amigo quien era sobrino de Epifanio, ellos se habían conocido en la “sombra” allá en Estados Unidos cuando la mala suerte los había traicionado y la “migra” los hizo coincidir en la misma “habitación” de aquel “elegante lugar”, después de un mes fueron deportados a su país de origen por lo que "el ilegal" con todo gusto había aceptado aquella invitación de conocer aquel tranquilo lugar.

Él era uno más de las personas a los que les despertaba la curiosidad  de conocer a esa “mujer” a quien le dedicaban aquella fiesta. Aprovecharía la ocasión para degustar de la sabrosa comida que había preparado Doña Eduviges y le dijo en broma a su “amigo”, a ver que tal prima te cargas carnal para que la presentes, ¡tal vez de aquí soy y ya no me vaya nunca de tu rancho! –Sonrió- “Si has de querer huevón” la verdad hace mucho que no veo a mi primita, así es que no sé qué tal esté; pero creo que no me “cuadras” para primo, tu eres bien “briago y pervertido”, y la hija de mi tío dicen que es una mujer hermosa y de buenas costumbres; pero pues si ella quiere contigo la habrás “armado gacha”, -Le contestó el amigo.

El medio día había quedado atrás, la impaciencia de la señora Eduviges era notoria, le resultaba algo difícil ocultar el desespero que se había hecho presa de ella, la presencia de “los invitados”, la música y el ambiente de “pachanga” no aminoraban en nada su desasosiego. Luego de esperar por un par de horas los perros ladraron en aquel domicilio anunciando la llegada de aquel personaje. 

La gente pudo mirar que se acercaba una camioneta cerrada, de reciente modelo, color blanco; del vehículo descendió una hermosa joven de mediana altura, era imposible no fijarse en ella pues sus finas y lindas facciones eran muy agradables ante la vista de los caballeros presentes. Una sonrisa arrancó el suspiro de varios hombres, era la mujer soñada por muchos de ellos, su caminar coqueto y estilo sensual al contonearse hizo aparecer varios comentarios atrevidos en forma de murmuraciones en la mayoría del público masculino dejando un olor a deseo en todo el recorrido al encuentro de sus padres.

Papis, me moría de ganas de volver a verlos, tanto tiempo sin estar junto a ustedes y mis hermanos –dijo emocionada la muchacha-. Mija que linda estás verdad Epifanio –expresó con notable felicidad la mamá de la nueva visita-. Si vieja, está muy hermosa  nuestra chavala, en verdad es toda una mujer, que alegría hija de volverte a ver, pero dele un abrazo a sus padres y hermanos –“ordenó” Don Epifanio con cariño y voz “quebrada”.

La recién llegada abrazó con gran cariño y amor a toda su familia escapándosele algunas lágrimas de sus bellos ojos  producto de la emoción y el momento tan especial que se estaba viviendo en esos instantes. El anfitrión se colocó en medio del patio de su casa y dirigió algunas palabras a todos los asistentes a aquella celebración para honrar la visita de su hija al pueblo después de tantos años expresando lo siguiente:

Amigos de San “Filo”, mis palabras no son cómo las de los "letrados", lo único que quiero decir es que por motivo de que mija ha venido a visitarnos, me gustaría que se la pasen muy bien aquí en su pobre casa, coman, beban, háganle sentir a nuestra muchacha lo mucho que la hemos extrañado y que nuestra familia está orgullosa por su “talento y esfuerzo”, con sus ganas de salir adelante ahora ella es toda una mujer, hecha y derecha, mi señora y mis demás "muchachos" estamos orgullosos de ella, aplaudan pues y Bienvenidos a Todos, en especial Mi Chamaca,… He Dicho. –Con sonrisa de nervios y emoción terminó diciendo lo anterior-

Tu tío es un rollero -carcajeándose en un rincón le dijo Fabián a su amigo- yo quiero que me presentes a tu prima, está súper, "como para Miguelito", anda preséntala “canijo” o te vas a “hacer un lado”, -volvió de nuevo con sus comentarios el “fuereño”. Ah cómo “molestó un borracho anoche” para que veas te voy a llevar con ella, te voy a presentar y me voy a hacer el perderizo, a ver que “tan aventado eres” –dijo el primo de aquella guapa muchacha-. Me gusta la idea, pero ya te estás tardando, no quiero que alguien se me adelante así es que “tendidos como bandidos” camarada –de nuevo presionó Fabián-.

Prima, prima, venga pa’ acá a saludar a su primo –A una señal “Cris” se dirigió a saludar a su primo- . Cómo está prima hace mucho que no nos veíamos desde chiquillos, cómo está cambiada usted, parece que ya no quiere hablar –reclamó aquel hombre-. No es eso primo, apenas acabo de llegar estaba con mi familia, he estado tanto lejos de ellos que los quiero disfrutar –Contestó la chica-.

Ta bueno, mire le voy a presentar a mi amigo Fabián mientras charlan yo voy por unos “refresquitos”, ahí los dejo –aquel muchacho dejó a expensas del “voraz gavilán” a la  linda “palomita” de ojos azules y se retiró para darle tiempo que sacara sus garras y la atrapara por completo-.

Mi nombre es Fabián y ¿tú cómo te llamas?, te soy sincero, me da la impresión que te conozco, creo que te he visto en algún lugar, ¿acaso eres actriz y sales en la Tv? o ¿más bien a qué te dedicas? –Bombardeó con demasiadas preguntas aquel tipo-. Mi nombre es Cristal, y hace tiempo que soy Diseñadora Gráfica, espero que sepas que es eso, pero pareces policía que hasta me pones nerviosa –con sonrisa coqueta contestó la muchacha-. Bueno, disculpa, fíjate yo conocí una mujer de nombre Cristy pero con K, mira es Kristy, y ahora que recuerdo se parece mucho a ti, ¿a qué dices que te dedicas?  –Deletreando el nombre volvió a pecar de preguntón-. Soy Diseñadora Gráfica… Ahh Enseñadora Gráfica, ahh si ya recuerdo; te digo que no, mi carrera es Licenciada en Diseño Gráfico –un poco molesta dijo la hija de Doña Eduviges-. 

Ya cálmate, ya entendí eres “Enseñadora Gráfica”, mira te voy a confesar algo, siempre he sido algo pervertido y cada vez que he tenido oportunidad vago por páginas de adultos en internet, me fascina ver a las chicas haciendo “shows por la cámara” y ahora que recuerdo ahí conocí a un “bombón” con el nombre de Kristy con K y mira que coincidencia se parece mucho a ti. Pero para qué te cuento esto a ti, si tú te dedicas a otras cosas, con “tu talento y esfuerzo” has llegado muy lejos y has podido sacar de pobres a tu familia. -Dijo en forma de sarcasmo Fabián-.

Mira Fabián ya sé por dónde vas, mis padres se sienten orgullosos de mi, deben de seguir pensando lo mismo, voy a pedirte que no les platiques esas historias ni a mi primo, menos a ellos de esa tal Kristy, voy a estar aquí por cinco días y cómo sé que lo deseas yo te voy enseñar cómo le hice para sacar adelante a mis padres y ser una mujer exitosa, claro tu bien sabes que con “Mi Talento y Esfuerzo” he podido lograr todo lo que me he propuesto. ¿Verdad que si quieres qué te diga cómo le hice?, mira que estos 5 días se pueden volver más si me sigues a la ciudad donde he triunfado –Invitó la señorita "Diseñadora"-.

Me parece súper bien la oferta, sería un tonto si la despreciara, no tengo por qué contarle historias tan perversas a tu primo y menos a sus tíos, es mejor que ellos sigan creyendo lo que tu deseas, pero por favor que tu lección empiece lo antes posible, me muero por aprender todo lo que me vas a enseñar terminó diciendo el libidinoso Fabián.

Cuento Original  Compartido por  Su Autor: José Manuel Busso Modú; Todos Los Derechos Reservados © 2014

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sábado, 8 de febrero de 2014

Nunca Más Con Una Estudiante

nunca mas con una estudiante - cuentos cortos de amorAtrás había quedado aquella casa, Marco caminaba por ese callejón oscuro como deseando olvidar todo, su corazón aunque triste había descansado al confesarle su amor a Rosy. Su mente perdida en pensamientos llenos de melancolía vagaba tratando de asimilar el resultado de su “atrevimiento” al ser sincero y expresarle sus sentimientos a la muchacha de linda mirada que por más de dos meses le había robado el sueño; se detuvo un instante para mirar hacia atrás, a lo lejos le pareció que las lucecitas de la casa de quien pudo ser su amor ahora tenían un brillar más triste, la nostalgia le arrancó un suspiro y siguió caminando hacia su domicilio.

Marco cerró la puerta de donde vivía y al entrar a su habitación se tiró a la cama desganado, tantas ilusiones acumuladas en su corazón, en varias ocasiones sus fantasías de caminar de la mano con aquella linda mujer y sentirla suya lo transportó a lugares y momentos maravillosos; y de eso ahora lo único que quedaba era un “nada”; tomó el papel donde estaban escritas tantas cosas bellas dedicadas a ella para releerlas una y otra vez, de qué sirvieron “esas líneas cursis” si se había negado a recibirlas; todo lo que en un tiempo pensó vivir junto a Rosy en pocos minutos terminó escapándose por el “caño”, lo había herido demasiado al decirle y restregarle en la cara que tenía “una relación” con “Rafa”, ¿Pero por qué con ese tipo, pues qué no hay mejores? –Murmuró con disgusto Marco; luego de lamentar “su escasa” suerte en el amor pasaron algunos minutos para que se quedara profundamente dormido.

Rosy una muchacha hermosa, de porte alto, cabello lacio castaño, ojos color miel, blanca, de bello cuerpo y labios que invitaban a probarlos; era la causa de un nuevo día muy diferente para Marco. Todo va a cambiar, -Sé que cuando venga ella, se me va a salir el corazón; pero tengo que olvidarla, debe volver a ser una cliente como cualquier otra de mi “café internet”, tengo que ser fuerte, mi corazón no va soportar “una burla” al pedirme que sólo seamos amigos, además si prefirió a “Rafa” siendo uno de los “pesados” de la región significa que no vale la pena pensar ni aferrarme a su amor. Todos esos pensamientos revoloteaban en la cabeza del “decepcionado amigo” sintiendo un gran vacío en su estómago acompañado de tantos sentimientos encontrados.

Quien sufría por el desamor de la joven tenía más de un año con ese negocio, llegó a esa pequeña ciudad en busca de un mejor futuro, ingeniero de profesión e ideas emprendedoras; se había aventurado a probar suerte brindando servicios de internet, soporte y renta de computadoras; así fue como conoció a Rosy una futura maestra de preescolar, que desde la primera vez que entró en aquel local había despertado un sentimiento especial en él, comenzando todo con una bonita amistad, después el “dueño de ese cyber” terminó enamorándose de la estudiante normalista.

De nuevo ahí estaba la muchacha que “torturaba su alma”, como si nada pasara, “tan quitada de la pena”. La atención del propietario del establecimiento fue cómo él se lo había propuesto, tan distante, reseco, frío e indiferente; cómo si fuera la primera vez que aquella “imagen” aparecía en su vida; así lo había decidido Marco, para poder sacar de su corazón a ese amor que después de “lo que había pasado” estaba tan lejano de alcanzar. Tenía que ser así, aunque por dentro el corazón quería revelarse, pero pudo más la dignidad y amor propio de él para evitar hacerse más daño fincando ilusiones falsas sin sentido, sin ningún rumbo claro.

Los meses pasaron, al parecer aquella chica percibió la frialdad y la indiferencia de quién le había expresado su amor, “el tiempo todo lo cura”, eso se dice; aunque no se sabe cuál es el “parámetro de medida” a tomarse en cuenta en esa expresión. Marco se dijo así mismo ¡Nunca más con una estudiante!... él sentía que se había equivocado en su elección en la búsqueda del amor. Pasaron 6 Años y el negocio de las “compus” dejó de ser rentable, terminó cerrándose aquel local y del “dueño” en aquella pequeña ciudad ya no se supo nada.

Luego de un par de años, Marco por azares del destino había decidido incursionar como catedrático en la Universidad de Pedagogía “El Saber”, sonriente, positivo pero con cierto nerviosismo, se presentó a su primer día de clases. El ambiente, los alumnos le parecían familiares, el mirar a los jóvenes estudiantes de la educación le llegaron “recuerdos” mismos que le hicieron “brotar” suspiros de tristeza y cierta nostalgia.

No me vuelve a pasar; reafirmó su compromiso con él mismo de no cometer el mismo error del pasado. Había tenido “otras relaciones” de afecto “sin trascendencia”, pues a su vida aún no llegaba quien despertara un amor sincero y duradero por lo que a sus 33 años la soledad era su más fiel compañera.

Una nueva oportunidad de trabajo en la enseñanza estaba ante él, no era su fuerte pues su formación profesional de ingeniería tenía que ver más con el Medio Ambiente, pero lo había tomado como un “reto” por lo que las “Ciencias Sociales y Conducta Humana” ahora serían su campo de acción. -Él se decía para darse ánimo y cada vez que podía expresaba para sus adentros- ¡Hay profesionistas que la vida los ha llevado a ser taqueros, taxistas, comerciantes, etc. y no veo por qué ¡yo no pueda ser un docente!. Con esos pensamientos ingresó al salón de clases donde comenzaría su nueva aventura.

Al pasar de los días todo fue tomando buen curso, se fue desenvolviendo como “pez en el agua” en su encomienda de enseñar a los muchachos, estaba logrando lo que se había propuesto, ser un buen docente, capaz de transmitir los conocimientos al alumnado; poco a poco se fue ganando la confianza de sus pupilos, la amistad con ellos se fue dando de manera sana y agradable.

En aquella Universidad después de un tiempo Brenda una futura maestra del octavo semestre hizo que Marco volviera a creer en el amor y rompiera su promesa de “Nunca más con una estudiante” pues ambos terminaron enamorándose y casándose sin poner mucho cuidado “al qué dirán”. Marco dejó la docencia y se dedicó a brindar asesoría en el tema ambiental sacando partido de su formación profesional. Desde hace meses en su casa tiene a su “maestra particular” que le ha enseñado que "el amor es posible cuando menos se espera y que no se debe cerrar por completo la puerta, esa que permitirá la  entrada al amor, sí, ese que está destinado para nosotros".

Cuento Original  Compartido por  Su Autor: José Manuel Busso Modú; Todos Los Derechos Reservados © 2014

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lunes, 3 de febrero de 2014

Ciudad Lucecita

Ciuda Lucecita - Cuentos Cortos ReflexivosEn la fría cama del hospital General de Ciudad Lucecita se escuchan los gritos desgarradores de una mujer que está a punto de dar a luz, entre llantos, gemidos y pujidos el tiempo se hace eterno, el dolor de parto, es sólo el principio de la carga emocional y física que deberá llevar por el resto de su vida. La luz de un farol que pende de un arbotante se traslapa entre las ventanas de aquel viejo y descuidado Centro de Salud; el nacimiento de un nuevo ser, de una pequeña masa de carne, huesos y sangre está por concluir en aquella estancia.

La muchacha está sola, el médico pasante y las enfermeras tratan de solidarizarse con ella, puede notarse por el escándalo, que la paciente en cuestión es primeriza; otras mujeres en circunstancias iguales tratan de inyectarle valor a la “heroína”, hija única y madre soltera. El padre de la “personita” que está por nacer; ni ella misma sabe dónde se encuentra, probablemente confinado en una cárcel, en algún nosocomio o tal vez remontado en la sierra, escondido en las zonas marginadas huyendo de la justicia y de sus enemigos o peor aún, desintegrándose en alguna fosa clandestina o a la intemperie.

Cuando conoció a Ramiro en aquella tardeada, quedo deslumbrada por él, llegó a bordo de una pick up de lujo, último modelo, acompañado de dos personas más. Sus desplantes “atrabancados”, su forma de vestir, dar órdenes a sus acompañantes y sus expresiones groseras, le encantaron a Lupita; quien, a pesar de ser diez años menor, no le importó irse con él en cuanto el “caballero” se lo propuso.

Ramiro tenía un gusto exótico en el vestir, gastaba bastante dinero en zapatos, pantalones y camisas de “marca”, gustaba de visitar los mejores restaurantes y vacacionaba en centros turísticos V.I.P., se “desvivía” comprándole a su vez todo lo que ella le pedía; eso deslumbraba aún más a Guadalupe que estaba contenta de haberse ido con él, pensaba que aquella felicidad sería para siempre. 

A escasos meses de estar juntos, las ausencias de Ramiro se hicieron constantes, hubo noches que no iba a dormir argumentando que tenía que hacer trabajos especiales para el “patrón”. Convivir con la soledad se hizo una costumbre para Lupita. Se las arreglaba sola con su embarazo, así transcurrieron los días hasta que dejo de recibir dinero y noticias de su “amado”. Los recibos de agua, luz y  renta empezaron a asfixiarla hasta que tomo la penosa decisión de regresar con su Madre.

Con siete meses de embarazo, llegó la muchacha  a lo que fuera su humilde hogar, solo para encontrarse con un  cuadro sumamente desolador, su madre estaba en cama muy enferma y al cuidado de una de sus tías quien le reprochó amargamente el haberse marchado. La señora había perdido la capacidad del habla y no podía moverse,  los médicos le daban no menos seis meses de vida.

Y ahora sin ningún apoyo moral y económico con un sinfín de remordimientos estaba ahí Lupita, valiente, dispuesta a tener a su bebé, recostada en aquella helada cama. El dolor que se hace más intenso, corta de tajo sus recuerdos y la trae de vuelta a la no menos fría realidad. 

Las cosas se complican, el sangrado es abundante, se necesita de un milagro para que todo finalice correctamente. El corazón de la paciente late a un ritmo demasiado acelerado tratando de “bombear” el poco líquido vital que aun viaja por las venas. La “madre soltera” puede sentir como se le desgarran sus entrañas, es sólo una niña que cumple ese mismo día, sus quince años. Debiera estar en esos momentos festejando el arribo a la “edad de las ilusiones”, acompañada de su mamá, familiares y amigos, bailando el vals con su chambelán, dejándose llevar por el arrullo de la música y haciendo planes para estudiar y mejorar su futuro pero no es así, ha cambiado todo eso por la premura de sus emociones, por dejarse llevar en rebeldía, hacer caso a sus instintos desenfrenados, y sobre todo por poner oídos sordos a las palabras que creyó necias de su madre y de sus tías: “hija, cuídate, lo primero es el estudio, escoge bien a tus amigos y no pienses en noviazgos”.

Lupita respira una vez más, puja y empuja con tal fuerza que parece que las venas de su cuello van a reventar, la preciosa bebita suelta el llanto tratando de reincorporar los pulmones a su nuevo estilo de vida, el pasante en turno inhala y exhala una gran bocanada de aire, las enfermeras y las demás pacientes se alegran y sonríen sin siquiera percatarse que Guadalupe yace inmóvil, inexpresiva, con la vista apagada, perdida, mirando hacia el infinito. Ya es de mañana y afuera el movimiento constante de autos y personas da vida a Ciudad Lucecita.

Cuento Original  Compartido por  Su Autor: Pablo Aldana; Todos Los Derechos Reservados © 2014

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