Dame tres tacos, pero que Ladren de Sabor

TítuloDame tres tacos, pero que Ladren de Sabor

Autor: Pablo Aldana; D.R. © 2013-2016

Categoría: Relato Para Reflexionar

 

La historia que a continuación van a leer es un relato para reflexionar basado en hechos verídicos que se dieron al noroeste de México, quizá les resulte algo chusca o divertida, pero de igual forma podría aportarles algún mensaje de valor; ojalá la disfruten.

Llevaba ya mucho tiempo deleitando los paladares más exigentes de aquella pequeña ciudad cañera, de no más de 50,000 habitantes que se encontraba ubicada a las orillas de un caudaloso río.

Conocido como “Juan Birrias” se decía que había heredado de sus antecesores el gusto y la sazón por la comida pues al igual que él; su padre y su abuelo, también tuvieron fama de ser excelentes cocineros.

Relato Para Reflexionar - Dame tres tacos pero que Ladren de Sabor

Juan, le debía su apodo al conocido platillo de Birria de Chivo que preparaba en su local de comida que se encontraba en pleno centro de aquella población. Seis días a la semana abría su puesto y la gente hacia largas filas durante la mañana, para comer ya sea, en tacos o en caldo aquel suculento platillo.

Dame tres tacos, pero que Ladren de Sabor es un relato para reflexionar escrito por Pablo Aldana. Esta historia ha sido modificada ligeramente para presentarla en versión online.

 

Don José, asiduo comensal del lugar y conocido talabartero de la región en sus constantes citas al local del Birriero en broma le decía éste:

«Oye Juan, sírveme por favor tres tacos pero ¡que ladren de sabor!»

Y al comérselos exclamaba: «¡Están perrones!» —Provocando las carcajadas del propio taquero y de las demás personas que se encontraban consumiendo.

Doña Chonita, cliente frecuente de la afamada Birriería El Rey, insistentemente le decía al preparador del alimento:

«Juanito no seas malo, pásame la receta, dime el secreto de cómo preparas la birria»

 Y éste solo se limitaba a decirle:

«Mire Chonita, el secreto está en comprar carne de excelente calidad, imagínese a mí me la envían desde Tijuana; más de 1500 kilómetros recorre la materia prima porque allá tengo un proveedor muy confiable que es mi amigo desde que estábamos en la escuela primaria.

«¿A poco si?» —Comentaba Doña Chonita, sin dejar de comer.

Salvador Cota también birriero, no podía dormir de tanto estrés porque sus ventas iban en caída libre y se le había metido en la cabeza que la culpa era de Juan.

Una noche mal aconsejado por su almohada, decidió investigar y robarle a éste la receta; pero primero tenía que saber quién era el proveedor de carne de su odiado rival en el arte culinario.

En la madrugada, rompió el cochinito de sus ahorros y llegada la mañana, le dio órdenes expresas a su sobrino Rafa para que se apersonara en Tijuana y buscara al proveedor de la carne del mismísimo Juan “Birrias”.

Tal vez alguno de los que leen estas líneas se enteró de esta historia que se convirtió en una noticia espeluznante de lo que sucedió en Tijuana, Baja California.

La nota roja era muy clara: «Mataperros surtía de carne fresca a taqueros en Tijuana». Se trataba de la misma persona que le mandaba la carne al próspero birriero y de quien este último presumía de contar con esa amistad.

Don salvador no se anduvo con cuentos, el trabajo estaba hecho, de lo demás se encargaron, Rafael y la misma Doña Chonita, en pocos días la Birriería El Rey quedó clausurada.

De “Juan Birrias” nada se supo, de un día para otro desapareció misteriosamente, algunos dicen que se fue al “otro lado” de mojado a trabajar a los campos agrícolas.

Muchos otros cuentan que se volvió loco, que actualmente recorre las calles de alguna gran ciudad y que por su aspecto descuidado y mugroso nadie puede reconocerlo.

Por su parte, Don José “el talabartero” ha dejado de comer en la calle, entró en depresión y en su cabeza no deja de dar vuelta aquella frase que el mismo piensa que de tanto repetirla se le hizo realidad: «Dame tres tacos, pero que ladren de sabor».

Mensaje Para Reflexionar:
Si eres de los que come en la calle ¡ten cuidado!, nada es mejor que preparar en casa lo que habremos de comer, así podríamos alejarnos de una posible enfermedad y evitarnos alguna sorpresa inesperada como la que le tocó vivir a Don José “el talabartero”.

 

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