El Cuarto Escalafón: El Reglamento Ecuménico

Capítulo VIEl Reglamento Ecuménico – El Cuarto Escalafón

Autor: Juan Pablo Rivera M.; D.R. © 2017

Categoría: Novela Literaria Corta

 

En el episodio anterior de El Cuarto Escalafón, Paulino recibe una invitación para… Si todavía no lees el Capítulo V: El Ranking te recomendamos hacerlo; pues es necesario para que sigas la secuencia de esta gran novela literaria corta, la cual es una bonita historia de aventuras. Sin más preámbulo aquí te lo presentamos.

Tras haber sido localizado por “La Organización”, días después, aburrido de estar en el cuarto número 7, Paulino decidió tomar aire y salió a caminar a un pequeño parque que se encontraba a dos cuadras del “Baranda Real” que dicho sea de paso, luego de vivir tanto tiempo en aquel lar, ya lo consideraban un cliente preferente y se había ganado la confianza y el aprecio del personal.

Al internarse en aquel jardín se compró un café en el estanquillo que se encontraba a mano derecha de la entrada. Aún hacia frío, dirigió sus pasos hacia una de las bancas de aquel pedacito de pulmón en medio de la jungla asfáltica,

Tomó asiento y perdió su vista en las ramas de un imponente eucalipto; sintió la mano de un niño que tocaba su espalda tratando de llamar su atención; al tiempo que giro su cabeza, el pequeño le extendió la mano dejándole un sobre cerrado, después el chiquillo se echó a correr sin decirle absolutamente nada.

Novela Literaria Corta: El Cuarto Escalafón - El Reglamento Ecuménico

La “Comarca del Platanar” estaba a las afueras de la ciudad, de lado contrario al lugar donde se hospedaba Paulino, en automóvil o taxi, se hace aproximadamente una hora y media para llegar y en camión se multiplica por dos el tiempo.

Estás leyendo el Capítulo 6 que lleva por nombre El Reglamento Ecuménico y forma parte de la novela literaria corta El Cuarto Escalafón. Ésta fue escrita por Juan Pablo Rivera y ha sido adaptada para ofrecerla aquí en Más relatos y cuentos.

 

El joven se colocó frente a la puerta de madera de roble y tocó el timbre para pedir el pase, en cuestión de segundos, se escuchó el pasador deslizándose lentamente y después, el clásico chasquido que entreabrió el pórtico.

Un mozo de edad avanzada con peinado de librito, finos modales y vestido de frac lo estaba esperando para indicarle el camino hacia la reunión.

—Tenga la amabilidad de seguirme señor, me apodan José Juan y soy el amo de llaves de esta hacienda, cualquier cosa que se le ofrezca puede verla conmigo —se presentó el individuo.

El vaquero asintió con la cabeza, al tiempo que le daba las gracias, la magnitud de la hacienda lo tenía perplejo. Para llegar a la construcción había que recorrer alrededor de 100 metros por un camino ondulante de piedra, rodeado de bellos jardines. A escasos 50 metros en el centro, y a manera de glorieta, se alzaba una fuente tallada en piedra. «Lujo total —pensó el muchacho».

El mozo abrió el pórtico principal dando indicaciones:

—Suba las escaleras y tome a mano derecha, ahí se encontrará de frente con una puerta blanca y un letrero que dice Salón del Consejo, las personas lo están esperando.

Luego de despedirse José Juan, Paulino apuró el paso, se puso de cara a la sala y “tímidamente” empujó la puerta.

—Buenas tardes, pase y tome asiento por favor, ¿gusta tomar algo?, lo estamos esperando, siéntase como en su casa —lo “bombardeó” con oraciones uno de los presentes.

En silencio ocupó una de las sillas y pidió un trago de wiski en las rocas, dando un largo trago a la bebida.

—Pues bien, aquí me tienen ¿para qué soy bueno? —inquirió el nuevo “contratista”.

Enseguida uno de los asistentes del sexo femenino tomó la palabra.

—La razón por la que lo hemos citado señor… “Número Cuatro” y digo su escalafón porque aquí se tiene prohibido mencionar nombres y apellidos; es porque estamos intrigados y a la vez sumamente contentos con su integración al grupo. Queremos darle la bienvenida y los pormenores de la forma bajo la cual operamos, a continuación uno de mis compañeros ahondará sobre este tema —terminó la mujer.

«Buenas tardes “número cuatro” el Consejo está conformado por 10 socios, yo soy el operador, conmigo se canalizan todos “los contratos” y los acuerdos verbales, soy como la espina dorsal entre el que piensa y el que actúa.

»Nuestra organización tiene ya muchos años operando discretamente al margen de las autoridades; la razón por la que trabajamos así, tiene que ver con la pérdida de confianza en aquellos que nos gobiernan

»Ante la ausencia de la impartición de justicia y la negligencia para castigar a asesinos y a delincuentes, decidimos implementar nuestros propios métodos para hacer cumplir las leyes; así que, creamos diez puestos para ser ocupados por “cazadores”, comúnmente denominados “contratistas”.

»Cada uno ocupa una posición de mayor a menor en dicha escala, el que corresponde al número 10 por ejemplo, es al que se le tiene menos confianza y por lo mismo se contrata para algunas “aplicaciones menores” y se le paga menos. Gradualmente, se va creciendo en credibilidad, es por eso que al que ostenta el primer escalafón se le dan los trabajos de mayor riesgo y en consecuencia recibe una jugosa compensación.

»Debo aclararle también, que La Organización perdió el control de aquellos que ocupan los rangos del 6 al 10 y que la “empresa”, hoy por hoy, solo cuenta con los primeros 5 números para seguir operando y usted tiene el privilegio de ser uno de ellos.

»Como toda Compañía, tenemos reglas para que las operaciones se lleven a cabo de la mejor manera posible, entre las más importantes puede decirse que son:

1. Impartición real de la Justicia; es decir, no se ejecuta a nadie que no lo merezca, solo a aquellos que han cometido delitos que fueron investigados y probados por nuestro Comité.

2. Principio de discreción.- No divulgamos nombres ni apellidos de los que conformamos “La Organización”, sólo nos limitamos a pensar y ejecutar sin preocuparnos por conocer información privada de nosotros.

3. Principio de Limpieza.- Todo “trabajo” requiere de la mayor “limpieza” posible por lo que se hace indispensable no dejar ninguna huella que pudiera contaminar el contrato, si es necesario simular algún delito “común” se tendrá que hacer, con el fin de despistar a las autoridades.

4. Integridad.- Solo se trabaja para y por el grupo, no se realizan contratos para cumplir con caprichos de venganza ni para asegurar el camino de alguna persona.

5. Silencio y retiro.- Jamás hacemos referencia al Grupo entre las personas, el “cazador” se  abstiene de lazos familiares; sin embargo, cuando alguien argumentando estos motivos, decide abandonar la Organización, se le indemniza con una generosa cantidad de dinero para que no tenga que  preocuparse por su sustento económico en el futuro.

»Y para recordar: siempre se antepone el sentido de la justicia antes que el beneficio económico personal —concluyó el exponente».

—Pues bien, leído los puntos principales, ahora díganos ¿qué piensa de todo esto “número cuatro”? —retomó la palabra la dama.

«He pensado mucho desde que me enviaran aquella grabación, de la que supongo, era su voz señorita; mi intención jamás ha sido pertenecer a la Organización; por accidente o por casualidad, cuando falleció mi tutor, me dio este emblema dejándome la indicación escrita de que la devolviera.

»Sin embargo luego de enterarme lo que representa para ustedes todo esto, estoy convencido de que a través de este organismo puedo encontrar causas justas, enaltecer las leyes y reivindicar al ser humano.

»Quiero decirles que pueden contar conmigo de ahora en adelante y que trataré siempre de no defraudar la confianza que depositen en mi —dijo a manera de discurso Paulino».

Los 10 Concejales, se pusieron de pie aplaudiendo la decisión tomada por el joven.

—Bienvenido a nuestra Organización “número cuatro”, en los días siguientes tendrá noticias de nosotros, váyase tranquilo a descansar, disfrute el tiempo, y la estancia en esta ciudad —Lo despidió una de las señoras.

Esa noche de regreso, el Vaquero hizo escala en el 3 Cuatreros para buscar de nuevo a Pamela; pero no la encontró, sin embargo había motivo suficiente para festejar.

Así que pidió un servicio completo y llamó a dos de las mejores meseras para que bebieran con él. Algo por dentro le decía que tenía que hacer caso del consejo que le acababan de dar en su nuevo trabajo.

Al día siguiente, Paulino tomó la decisión de abandonar El Baranda Real, su nueva actividad le exigía moverse de un lado a otro todos los días, para no convertirse en un blanco fijo.

Continuará…

Capítulo VII Ya disponible!!
Esperamos que esta bonita novela literaria corta esté resultando de su agrado y los invitamos a seguirnos visitando para que puedan disfrutar próximamente del Capítulo VII de El Cuarto Escalafón. Sin duda, en esta historia de intriga; Paulino todavía está por vivir grandes aventuras, las cuales dejarán en claro los talentos y la valentía de este personaje.
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