El Espejo que el Diablo Quiere

TítuloEl Espejo que el Diablo Quiere

Autor: Pablo Aldana; D.R. © 2013-2016

Categoría: Relatos de Terror Reales

 

Esta vez presentamos a uno de los relatos de terror reales, que sin duda alguna guarda cierta similitud con una de las tantas leyendas mexicanas que hay, después de leerlo, cada quién decidirá si existe o no; tal parecido.

Como casi todos los sábados por la noche, mis primos y yo rodeamos en círculo a mi abuela con la finalidad de que nos contara alguna historia de terror. Con suficientes años cumplidos la considerábamos una experta en las narraciones de ese tipo, pues aseguraba que desde niña, siempre había vivido alguna situación paranormal.

La ansiedad nos invadió y estábamos sumamente atentos esperando la historia que nos contaría en aquella ocasión y al fin dio inicio su relato:

«Hace muchos años —empezó a narrar mi abuelita— cuando apenas tenía 12 años en este rancho no había energía eléctrica, todos nos alumbrábamos con “cachimbas” de petróleo y por supuesto, tampoco había ni radio ni televisión y el entretenimiento de la gente se enfocaba además de su trabajo, en los bailes que frecuentemente se hacían en la Loma».

Relatos de Terror Reales - El Espejo que el Diablo Quiere

«La Loma estaba cercana al rancho donde vivíamos —continuó relatando mi Abuela—. Era el lugar de moda, donde se realizaban los bailes a los que asistían jóvenes y adultos de las diferentes comunidades que circundaban la región. Con música en vivo las parejas bailaban y se cortejaban a la luz de las cachimbas».

Estás leyendo El Espejo que el Diablo Quiere que viene a ser uno de los varios relatos de terror reales escrito por Pablo Aldana quien amablemente permitió adaptarlo para la versión online.

 

«El escenario para los bailes era sumamente rústico; el terreno medía más de tres mil metros cuadrados y en medio del mismo se elevaba majestuoso e imponente, un gran árbol de “Capule” bajo el cual, se instalaban los músicos y se extendía la pista de tierra bien “aplanada” a su alrededor. Unos cactus enormes servían como postes para sostener las cachimbas que como grandes luciérnagas iluminaban el entorno en medio de aquella oscuridad».

«Fue una de mis tías, —prosiguió la abuela— la que me llevó aquella noche de octubre a uno de los bailes que se celebrarían en aquel lugar. Para mí todo era novedad, había escuchado muchas veces los relatos que se contaban sobre aquel sitio y en esta ocasión, tenía la oportunidad de ver con mis propios ojos parte de esa historia».

«Camino al baile, el pequeño aro de la luna nueva no ayudaba en mucho a iluminar las veredas. Mi tía y las demás personas llevaban linternas para mejorar la escasa visión. Nadie pudo imaginar lo que aquella noche sucedería, de haberlo sabido, nunca se hubiera realizado ese baile».

«Llegamos al lugar y ya estaban los músicos tocando. Había cervezas, refrescos, venta de churros y tacos dorados que se vendían en locales “improvisados” dentro del terreno. Recuerdo que mi tía me compró un refresco sabor naranja; por supuesto yo estaba muy feliz».

«Siempre la calma antecede a la tormenta y esta vez no fue la excepción. Las parejas bailaban y podía verse que disfrutaban de aquella noche espléndida. Entre todas estas personas llamaba mucho la atención un joven muy elegante que nunca antes había asistido a los bailes».

«Estaba vestido como luce el “Catrín” de la carta de Lotería, portaba un atuendo muy elegante, y calzaba unos zapatos relucientes que reflejaban la luz de las cachimbas de una manera singular y extraña».

«Rápidamente las muchachas empezaron a cuchichear, podía notarse la admiración y el impacto que aquel joven había provocado en ellas pues todas querían bailar con él. La elegida por aquel caballero fue nada menos que la reina “Susana I”, la que recientemente había ganado el título el día de San Francisco como parte de las fiestas que se celebraban en la parroquia en veneración a dicho santo».

«Susana pensó que había ganado el cielo cuando aquel joven extendió su mano para pedirle amablemente que bailara una “pieza” con él. Los músicos interpretaron un vals de tal manera, que las parejas empezaron a abrazarse y balancearse al son de aquel ritmo».

«Nadie pudo ver en qué momento el panorama cambió, el viento sopló fuertemente apagando las cachimbas. En medio de la pista solo se podía ver a Susana y al caballero; yo pude ver como los ojos del extraño destellaban fuego y de sus manos donde antes había dedos, sobresalieron unas espeluznantes garras».

«Susana no podía zafarse de aquellos brazos descarnados por más que lo intentaba. Toda la gente corrió fuera del terreno, gritando horrorizada por aquel espectáculo traído desde el infierno».

«De pronto, un remolino gigante emergió del suelo y la pareja desapareció; de Susana nada se supo y nunca más se volvió a celebrar otro baile en aquel lugar —Concluyó su relato mi abuelita, dejándonos algo nerviosos».

Nosotros como cada sábado; después de escuchar aquella historia de miedo, batallamos mucho para poder dormir.

Siendo un adulto joven, viví varios años en la ciudad de Tijuana y me contaron una historia muy similar a la que nos relató mi abuela cuando yo era niño. En la ciudad fronteriza la gente conoce esta Leyenda como La mujer que bailo con el diablo.

Es imposible ser escéptico y pensar que el mal no existe porque de alguna manera se encarna en algo o en alguien. Tal vez el demonio no se haga presente físicamente entre nosotros como lo hizo en otros tiempos, sin embargo tenemos ejemplos para creer que lo hace de otra manera

Es así como vemos y vivimos constantes catástrofes y fenómenos que nosotros etiquetamos como naturales y que devastan pueblos y regiones enteras. Creo que ha llegado el momento de pensar que todo eso es simplemente el reflejo de tantas cosas malas que los seres humanos cometemos.

Motivados por la ambición de poder y riquezas, le damos vida diariamente a una cadena interminable de pecados, tales como: matar, robar, mentir, maldecir, engañar, ambicionar, codiciar, etc.; para terminar negando con todos estos hechos, la existencia de Dios. En resumidas cuentas, somos el espejo que el diablo quiere y nos necesita para poder reflejar su maldad.

Si te gustaría leer más relatos de terror reales entonces te invitamos a navegar por nuestra web en donde encontrarás otras historias de miedo cortas para no dormir.

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