Todo por una Estúpida Apuesta

TítuloTodo por una Estúpida Apuesta

Autor: Juan Sainz; D.R. © 2013-2016

Categoría: Relato de Terror Corto

 

El relato de terror corto que a continuación presentamos es sin duda una historia sobrenatural que al leerla nos llenará de miedo. Sin más dilación aquí la tienen.

No podía entender que hacia ahí, había decidido aceptar la apuesta que un grupo de amigos me había hecho la tarde del día anterior. Apenas llegué preparé el sitio donde habría de tomarme las cervezas que llevaba conmigo.

Desde que estaba chamaco escuché muchas historias de terror de aquel lugar que hoy se encontraba totalmente deshabitado. La gente la había bautizado como La Casona. Los que ahí la habitaban hacía tiempo que “misteriosamente” la habían abandonado durante una fría noche de noviembre allá por el año de 1988, mis padres me contaron que por disputas familiares habían tenido que salir prácticamente huyendo de la propiedad.

Todo por una estúpida apuesta es un relato de terror corto escrito por Juan Saínz, el cual fue adaptado para su lectura online. 

 

La “Casona” que se encontraba en el mero centro de un terreno rodeado de árboles frutales y plantas de diferentes categorías dentro de un terreno de casi una hectárea; gozaba de un prestigio de cuento, se decía que había un sinfín de fenómenos raros que la gente consideraba y etiquetaba como paranormales y no era para menos, en ese sitio de más de 100 años de antigüedad habían pasado un gran número de familias de diferentes orígenes; hasta se platicaba que una persona de origen Chino vivió y murió ahí en una casa hecha de lata “trenzada” y lodo aledaña a la Casona.

Relato de Terror Corto - Todo por una Estúpida Apuesta

Las leyendas sobre tesoros escondidos, fantasmas, ruidos de cadenas, gritos aterradores de almas atormentadas y de fenómenos inexplicables rondaban de boca en boca entre la gente de aquel rancho ubicado en el Municipio de Navolato en el estado de Sinaloa. De hecho, se decía que la causa del pleito entre la familia había sido por la avaricia por encontrar los supuestos entierros de dinero que se decía existían dentro del terreno de la Casona.

La tarde del día anterior había estado con mis amigos tomándonos unas cervezas en ese lugar bajo la sombra de los arboles enormes de mango, al calor de las bebidas empezamos a jugar para terminar apostando que yo me animaría a beberme unas cervezas a las puras doce de la noche dentro del portal en ruinas de la Casona. Se me hizo fácil armarme de valor y aceptar la apuesta y por eso estaba ahí, para ganarla.

Dejé la bolsa con hielo y cervezas a un lado de un viejo tronco en donde me disponía a sentarme, había llevado una linterna para iluminarme un poco, no podía negar que sentía miedo pero para ganar la apuesta tenía que hacer de “tripas corazón”. Como escenario extraído de una película de terror, el cielo estaba nublado obstruyendo la poca visibilidad de la noche.

Me dispuse a beber, imposible decir que tranquilamente, mi garganta se cerraba negándole el paso libre a lo que yo consideraba como “vital liquido”, y mi corazón latía fuertemente. Apenas terminé con la primer lata sentí un alivio, nada había pasado; entonces, continúe más relajado.

Cuando estaba por tomarme la tercera lata, mi linterna empezó a fallar, al grado que tenía que golpearla continuamente para que me pudiera iluminar. Cerca de las 00:45 horas, mi lámpara sólo daba pequeños destellos, fue entonces cuando pude ver lo que se reflejaba en el suelo. Como era natural, el hielo se había derretido y en el piso se reflejó claramente la figura grotesca del mismísimo diablo.

Sentí como una mano recorría mi espalda al tiempo que alguien me murmuraba algo que no entendí, pero que me heló la sangre. La linterna cayó al suelo mientras corría desesperado tratando de llegar a mi casa sin importarme ya perder aquella estúpida apuesta

Perdí el sentido del tiempo y del espacio; así fue como llegué a este Hospital desde donde estoy repitiendo una y otra vez esta historia. Las personas que visten de blanco dicen creerme; pero siento que sólo lo hacen para calmar mi ansiedad. Tampoco puedo entender por qué me tienen que atar a una cama y aplicarme una inyección cuando llega la hora de dormir.

Si disfrutas las historias de miedo reales y te gustó este relato de terror corto te invitamos a que sigas visitando nuestro sitio en donde podrás leer más narraciones escalofriantes como ésta.

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