Tu mirada fue mi perdición

TítuloTu mirada fue mi perdición

Autor: Relato de amor original de MagCar y adaptación de José Manuel Busso; D.R. © 2016

Categoría: Historia de amor a distancia

 

Les quiero contar mi historia de amor a distancia que viví con un chico que conocí después de inscribirme en una de esas páginas para encontrar pareja gratis. Aproximadamente al mes recibí un mensaje suyo, me dijo cómo se llamaba y platicamos por un rato, me preguntó que a qué me dedicaba y le dije que soy psicóloga, después él me comentó que era operador de tracto camiones.

Yo no tenía la menor idea de que era eso, el caso es que me explicó que por su trabajo él viajaba a toda la república, que si cuando viniera para acá podríamos vernos, le contesté: si claro cuando vengas avísame y nos vemos, debo aclarar que sólo dije eso por educación porque no tenía la menor intención de verlo, ya que siempre he sido muy precavida pues en varias personas había escuchado que el amor por internet era difícil que se diera y que había que tener mucho cuidado de salir con un extraño mostrándome algo desconfiada a esta petición de mi nuevo amigo.

Historia de amor a distancia: Tu mirada fue mi perdición.

En ocasiones me dejaba algún que otro mensaje y yo se los contestaba, por cierto un domingo me lo encontré conectado y que me saluda diciéndome: ¿Qué crees? mañana cargo para Tabasco, ¿Podríamos vernos? Por supuesto que me quede fría, me asusté y empecé a revisar su perfil en la página para buscar pareja donde estábamos inscritos ambos.

Miré cómo se llamaba, la edad que tenía (dos años menor que yo) y que además era un fumador ocasional, por lo que se me ocurrió responder: Uyy fíjate que mañana será imposible pues hay una capacitación en mi trabajo a la que no puedo faltar y no tengo la menor idea de a qué hora terminará (y era cierto).

Pensé que ya había salido del problema, pero él contestó: mira vamos a hacer esto; qué te parece si me vuelves a dar tu número de celular, pues lo anoté en un papel y lo perdí y ya cuando esté por allá te marco y nos ponemos de acuerdo para ver si nos podemos ver. Le respondí: ¡Eso es mentira porque nunca te he dado mi número! y contestó: “Uuy ya me cachaste en la mentira”, pero es una chiquita, porque no me lo quieres dar (y era cierto), el caso es que se lo di y quedamos que él me mandaría mensaje a mi celular.

Al día siguiente me fui a mi trabajo y poco antes de las 4 me mandó mensaje y me dijo: ya vengo por Cosamaloapan ¿Crees que si nos podamos ver?; le pregunté: ¿Cómo a qué horas crees estar por acá? a lo que él contestó; si no me detengo a comer como a las 8 de la noche estaré en Villahermosa.

Le dije, está bien; pero yo vivo en Cárdenas y a esa hora ya es muy tarde e insistió en que nos viéramos aunque sea un ratito (para esto yo ya sabía que un operador de tracto camiones era un trailero) pensando para mis adentros “hasta crees que te voy a ir a ver, sabrá Dios que tipo de gente eres y lo que me puedas hacer”, además que nunca había conocido a alguien después de encontrarlo por internet.

Terminé por acceder y le comenté: mira si quieres no podemos ver en el parque central a las 8 de la noche y él contestó: es imposible no traigo compañero y no puedo dejar solo el tráiler porque viene cargado.

En cuanto me dijo eso uf sentí que el cielo se me abría y pensé: “ya la libré” y me dijo bueno pues ni modo ya será para otra ocasión que regrese, pero de verdad te quería ver y le dije pues sí, ni modo; que tengas buen viaje, cuídate y seguimos en contacto.

Al día siguiente yo no tenía nada que hacer y voy de “zalamera”, le mandé un mensaje como las 11 de la mañana. Le saludé diciéndole: ¡Hola qué tal!, ¿Cómo te trata el calor? Respondiendo enseguida lo siguiente: Uf esta gruesísimo estoy en mi camarote tratando de refrescarme, (él es de la Ciudad de México y pues cómo tal no toleran mucho el calor).

Le pregunté: ¿Te gusta el pozol? (es una bebida típica de aquí pero a casi nadie de fuera le gusta) y me dijo me encanta, (no sé si sólo fue por cortesía o porque de verdad le guste), entonces contesté: pues tómate uno para que se te quite el calor, con eso según yo me estaba despidiendo.

Pero no fue así, todavía me dijo lo siguiente: Si me lo tomaré y me preguntó: ¿Cómo vas en tu trabajo? Y voy de “mensa” (porque no es otra cosa) y le contesté la verdad sin pensar en las consecuencias, le dije: Nada ya esta semana no haremos gran cosa hasta el viernes.

Entonces me preguntó con cierta insistencia: ¿Crees que hoy si podamos vernos?; me quedé fría, no creí que siguiera empecinado en mirarnos y ya no tendría ninguna excusa para negarme, tardé tanto en contestar que me volvió a mandar mensaje y dijo: “ándale qué te cuesta sólo un ratito que valga la pena el viaje hasta acá”. Me quedé un poco pensativa pero finalmente acepté diciéndole: Está bien cuando estés por acá avísame y nos vemos, y me dijo, mira en cuanto esté saliendo para allá te aviso.

Las historias de amor por internet tienen que comenzar de alguna forma y la nuestra estaba tomando un rumbo que ni me imaginaba. Transcurrió el resto del día, confieso que estaba algo aterrada o tal vez nerviosa, cuando aproximadamente a las tres de la tarde me manda mensaje. En él me decía: “Ya estoy saliendo para allá, llego en unos 45 minutos aproximadamente”. Le contesté: “Está bien cuando llegues me avisas, nos vemos”.

 

Me arreglé y me acosté un rato para tranquilizarme, sin querer me quedé dormida pero al cabo de más de una hora me mandó otro mensaje diciendo: Ya estoy aquí, disculpa pero había tráfico y contesté: “No te preocupes; dime exactamente ¿dónde estás?; me dijo dónde y le contesté: “Deja tomo un taxi voy para allá”.

Llegué como 15 minutos después al lugar donde se suponía que estaba, lo busqué y ¡nada!, no lo encontré e incluso le pregunté a un vigilante de la zona y me dijo que no había ningún tráiler por ahí, así que pensé que me había dejado plantada. Decidí mandarle un mensaje diciéndole: Ya estoy aquí, ¿dónde estás tú? Me contestó: estoy enfrente, ya te vi, estás de azul. Me había puesto una blusa azul, short negro y sandalias de espuma negra porque hacía mucho calor, le dije sí; pero no me aclaraste que estabas de aquel lado, deja cruzo el puente.

Pensé: “No puede ser que él ya me haya visto y yo no”, el caso es que mientras avanzaba sentía que me daba más miedo. Cuando llegué a donde estaba su tráiler (sudando a mares por cierto) y que me abre la puerta y pensé: “Ni loca me subo, es un total extraño”, pero cometí el error de mirarlo a los ojos y “pobrecita de mi” “Me conquistó en ese momento con su mirada”. Me dijo: anda sube estás sudando, refréscate un poco, dudé un momento pero sonrió, y al mirarlo me sentí presa de su sonrisa que es preciosa y ya con ello sin titubear subí.

Ya arriba me quedé muda y casi casi estaba pegada a la puerta, ¿Qué me pasaba?. Había subido a un tráiler, además con un total extraño, pensaba qué rayos estás haciendo, sabes el peligro al que estás expuesta, creo que él se dio cuenta porque me dijo: “Tranquilízate, no soy ningún ladrón o asesino, no tengas miedo, cuando quieras te puedes ir”.

Dios sabe que es tan encantador, tiene una linda conversación y me empezó a sacar la risa, hablamos de todo, de él de mí, me contó de su trabajo (él fue quien habló, casi me sacaba las palabras a cucharadas) me pidió mi Facebook y me agregó de una vez.

Quien haya vivido una historia de amor a distancia, sabrá lo especial que es tener un amor en línea, pero yo estaba comenzando de forma diferente, al parecer me estaba enamorando y estaba convirtiéndose sin proponérmelo en una historia de amor real, después de ser tan sólo amigos. Aunque aún no estoy segura de sí existe el amor por internet, lo que sí puedo contarles que después de esa amistad todo estaba siendo tan real que confirmo que es posible enamorarse de alguien del internet.

 

Soy muy abierta para abordar temas de adultos, no me da pena ni vergüenza y de repente nos encontramos hablando de eso (espero sepan a qué me refiero), el caso es que hubo ratos en que nos quedamos mudos los dos y le dije: ya me voy porque se está haciendo tarde y no sé cómo me regresaré a casa

Me pidió quedarme un ratito más, después yo te llevo al puente me dijo y le respondí ¡Está bien!, si me acompañas me quedo, porque me da miedo ir sola. Para seguir la plática le pregunté: ¿Cómo puedes dormir aquí?, esto parece muy incómodo y contestó; no te creas si vieras que se duerme tan bien y se pasó a la parte de atrás.

Me dijo, ven compruébalo tú misma, me reí y contesté: No gracias, si tú dices que es cómodo así debe ser, te creo. Sonriendo me dijo, no tengas miedo que no muerdo, intenté salir del tema y seguimos platicando, él acostado y yo sentada donde estaba en un principio.

Después de un rato no sé ni cómo me pasé a la parte de atrás y seguíamos platicando; de pronto me dijo: Que rico hueles y le contesté sólo que sea a jabón, y dijo si y a mujer, lo miré y sus pupilas se dilataron, se acercó y me besó y esa fue mi perdición. Me empezó a besar a profundidad y a tocarme y yo le correspondía, de repente me pregunté: ¿Qué rayos estoy haciendo? y que lo retiro de mí, diciéndole ¡No!. Se me quedó mirando y su mirada se apagó, sentí horrible, y me dije ¡Qué diablos! y casi casi me le abalancé encima y él pues aprovechó la oportunidad para que pasara “Lo que ya se imaginarán”.

No sé ni cómo me atreví, jamás en mi vida lo había hecho con un completo extraño y mucho menos en la primera vez que lo veía. Así tardamos un par de horas, y como ya era muy tarde le hice ver que era hora de regresar a casa para lo cual me acompañó al puente para esperar un taxi que me habría de llevar. Mientras llegaba me confesó que yo le había encantado y que deseaba que nos volviéramos a encontrar cuando regresara, lo abracé y besé como despedida, con ello era clara mi respuesta.

Esa noche casi ni dormí pensando en todo lo que había sucedido, esta historia de amor a distancia se había dado de una manera curiosa y especial; ya había traspasado a la realidad; no me arrepentía para nada de lo que había sucedido y estaba dispuesta a seguir disfrutando de esta vivencia tan hermosa.

Estoy segura que me enamoré, vino un par de veces más y cuando eso sucedía yo siempre estaba disponible para él, es una persona muy carismática y tiene mucha suerte con las chicas además que sabe seducir una mujer y eso a mí me revienta. Así pasaron los meses pero sus visitas comenzaron a disminuir. En las últimas ocasiones que estuve con él lo noté muy frío, me sentí fatal, casi como una “cualquiera” lo único que hizo falta es que me pagara.

Llegué a mi casa y me puse a llorar, no sé qué le pasó, dejó de buscarme, creo que perdió el interés hacia mí y decidí eliminarlo de mis contactos. Pasaron varios días y no sabía de él, pero luego se puso en contacto conmigo. Me pareció que todo había cambiado pues siguió demostrando muy poco interés por mí haciéndome sentir muy mal.

Supe que ha vuelto a visitar mi ciudad pero ya no se dio ningún encuentro y aunque me duela todavía, sé que lo perdí. He intentado sacarlo de mi vida pero no puedo; él no saber de él me pone mal y a pesar de haber sido un amor por internet que luego se hizo realidad, me encantaría revivir todos los momentos bellos que pasé con él, ojalá se vuelvan a repetir muy pronto. En ocasiones me lastima pensar que otra chica tonta como yo; después de contactarla por internet luego se haya enamorado de él al ver su mirada; si, su mirada que fue mi perdición.

Este relato de amor es original de “Magcar”, y lo ha compartido de manera anónima para Masrelatosycuentos. Si te gustaría leer otra historia de amor a distancia te recomendamos agregar a los favoritos nuestro sitio.

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